LA SIMBOLOGIA DE NAVIDAD
Nos acercamos a la Navidad, una época de gran importancia para nosotros, los Estudiantes Rosacruces.
Hagamos una pequeña historia de nuestra vida y nuestra relación con el evento ocurrido hace más de dos mil años, para entender la conexión entre Dios, nosotros y otras sublimes cosas.
Seguramente ya habríamos pensado en el significado más profundo de la Navidad y su importante conexión con nuestras vidas.
De hecho, hay algo profundamente grande en este vínculo entre la Navidad y nosotros.
Los Evangelios hablan de un ser de alta evolución, Jesús de Nazaret, nacido en Belén, una ciudad de Palestina.
Nació, por falta de posada, en un lugar humilde, un pesebre donde se daba comida a los animales.
Pensemos en lo que esto representa en nuestras vidas, lo que muchas veces no meditamos, ni consideramos.
No es solo un hecho que ocurrió hace más de dos mil años, visto solo históricamente y sin relación alguna con la actualidad.
Pensemos bien en estas cosas, y no nos será difícil descubrir que nos conciernen a nosotros.
En primer lugar, el nacimiento de Jesús en un pesebre simboliza la profunda humildad que debemos considerar en nuestras vidas.
Jesús fue el ejemplo perfecto y Cristo señaló, con los hechos de su ministerio, los pasos que todos nosotros, en nuestro tiempo, debemos dar conscientemente para volver al seno del Padre Divino.
Desde el Período de Saturno, nosotros como Espíritus Vírgenes de la Oleada de vida humana (o la Jerarquía Zodiacal de Piscis), hemos desarrollado y perfeccionado vida tras vida nuestros vehículos, incluida la Mente, que nos proporcionará cada vez más conciencia de nosotros mismos como individuos.
A través de la Mente y el desarrollo de la razón, la clave de esta Era, la aria, descubriremos en nosotros una réplica de la historia de Jesús y sentiremos más profundamente la relación que existe entre nuestras vidas y la del mas grande entre nosotros el Amado Hermano Mayor de la Humanidad, Jesus de Nazareth.
La meditación sobre la Navidad nos llevará a reconocer algo muy serio que la gran mayoría de hermanos y hermanas aún no han logrado y que el cristianismo popular, por esto (en parte), no explica.
Belén (Belén) significa "casa de carne" en hebreo ("casa de pan" en griego antiguo) y es el símbolo del cuerpo material – el cuerpo denso – que está compuesto por elementos químicos.
Aunque ya están domesticados, dentro de este Cuerpo están los "animales de nuestros instintos" regidos por la astuta Personalidad o Yo Inferior, pero ese pesebre de nuestro corazón requiere solo albergar los sentimientos mas sutiles y elevados que se van trabajando al darle alimento al YO SUPERIOR.
Allí, bajo la influencia evolutiva divina, destinado algún día a albergar a un "Cristo adulto", nace "Jesús", el Espíritu interior que aparece con más claridad dentro de nosotros, tras tantos años de esclavitud (y que se convertirá en el Cristo Interior), hijo de José, la Voluntad educada, representado por la mente espiritualizada y de María, la Imaginación, el sublime ideal del corazon, en los atributos del mas grande amor espiritual poco conocido y menos comprendido por la humanidad ordinaria
De estos dos primeros atributos de la Divinidad surge el Verbo hecho carne.
¿Cuánto más podemos deducir de enseñanzas tan sublimes a la luz de la Filosofía Rosacruz, que lo ilumina todo?
En amoroso servicio
Fraternidad Rosacruz de Mexico

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