EL DESARROLLO DE LA OBSERVACION
“Una de las más importantes ayudas para el aspirante en sus esfuerzos es la observación.
La mayoría de las personas pasan por la vida con los ojos vendados. De ellas es literalmente cierto que tiene ojos y no ven oídos y no oyen” (Concepto RC del Cosmos, pág. 492. Edición inglesa)
Como podemos ver por la cita anterior, Max Heindel consideraba al ejercicio de observación como muy importante para el desarrollo espiritual.
Pero, ¿qué es la observación?.
Es la capacidad de percibir, de notar, el mundo de nuestro alrededor, y sobre todo, implica una cierta vigilancia y capacidad de ser más conscientes de quiénes somos con respecto a lo que nos rodea.
Desgraciadamente, la mayoría de nosotros estamos más dormidos de lo que pensamos y nuestra capacidad de observar nuestro mundo, su efecto sobre nosotros y nuestro efecto sobre él, es pequeña.
Por qué esto es así y qué podemos hacer para remediar este punto ciego en nuestra percepción es una pregunta que todos deberíamos hacernos a nosotros mismos sinceramente.
Las razones para esta necesidad de nuestra naturaleza son muchas, y podría ayudarnos el echar un vistazo a ellas.
Una de las principales razones es que, com la mayoría de las capacidades que tenemos en el mundo físico, la observación debe ser cultivada.
No es un arte pasivo que sea innato a nuestro organismo físico, la como la respiración, o el latido de nuestro corazón.
Es cierto que tenemos ojos y oídos que son los instrumentos que usamos para la observación, pero, como cualquier instrumento, su eficiencia sólo es tan buena como su artífice.
Este hecho, más el de que vivimos en un mundo que muy a menudo está en desacuerdo con el cultivo de la percepción exacta, excepto para usos personales y egoístas del talento, nos hace no desarrollar este valioso instrumento.
La televisión, por ejemplo, generalmente nos hace receptores pasivos de información y, en la escuela se nos enseña a eliminar el mundo imaginativo en favor del mundo “real”.
Esto cuenta en parte para nuestra mal desarrollada capacidad de observar realmente lo que está sucediendo a nuestro alrededor, porque, como veremos, la capacidad de imaginar puede ayudarnos a mejorar nuestra capacidad de “ver” claramente a través del desarrollo de la observación.
Los beneficios de nuestras capacidades observadoras son igualmente importantes.
Por ejemplo, en el grado en que seamos capaces de observar lo que hacemos y lo que vemos en el mundo físico, podremos traer de vuelta con nosotros lo que en sueños vemos en el mundo espiritual, porque nos hemos entrenado para mirar y recordar.
También nuestras meditaciones y sueños tendrán más significado para nosotros debido a que podremos ver más objetivamente lo que se nos presenta.
Cuanto más cultivemos nuestra capacidad de observar, más aumentará nuestra facultad de concentrarnos y de visualizar y estas facultades son valiosos instrumentos en cualquier campo de esfuerzo. Sin la concentración no podremos calmar los sentidos para nuestros ejercicios matutino y nocturno, ni podremos sostener y seguir un solo pensamiento o acción hasta su conclusión.
Sin la capacidad de visualizar, no podremos ver el resultado final de cualquier acontecimiento o plan de acción en su totalidad.
“El aspirante se esfuerza por representarse a sí mismo cada escena tan fielmente como sea posible y trata de reproducir ante su ojo mental todo lo que tuvo lugar en cada escena representada...” (Concepto RC del cosmos página 696 edición inglesa).
Esto se refiere al ejercicio nocturno. De este modo, podemos ver cuán importante es nuestra capacidad de observar, visualizar y concentrarse.
Surgen entonces las siguientes preguntas: ¿cómo podemos cultivar nuestras facultades observadoras?.
¿Qué podemos hacer para
entrenar nuestras mentes a fin de ponerlas bajo nuestro control y funcionar de una manera espiritual?.
Nuestro primer paso es olvidar ciertos hábitos que tenemos la mayoría de nosotros acerca de cómo recordar lo que vemos.
Generalmente recordamos las cosas como un catálogo de tarjetas; cada cosa es registrada nítidamente, y miramos esta lista de cosas cuando deseamos revisar un acontecimiento registrado.
Cuando vemos las cosas de nuestro alrededor, tenemos la tendencia a catalogar cosas: una silla roja, un cielo azul, árboles verdes.
Con el propósito de que realmente veamos lo que está a nuestro alrededor, podemos tomar la sugerencia de Max Heindel con respecto al Ejercicio Nocturno: podemos tratar de representarnos lo que vemos en nuestra mente, en lugar de recordar como un catálogo las palabras y los hechos.
Ciertamente una imagen vale por mil palabras, porque ve el todo, en lugar de pedacitos unidos.
La totalidad de mira es, entonces, la clave para la observación y también para la buena memoria.
Un buen ejercicio para el desarrollo de esta totalidad de mira y una más completa capacidad de observación, es como sigue: camine a pie por una calle y concéntrese sobre lo que está inmediatamente en su campo de visión (esto puede hacerse también conduciendo lento, yendo en tren o en autobús).
Si usted comienza a pensar en los problemas que tiene o en lo que estará haciendo después de este ejercicio, regrese su atención a lo que está viendo.
Al hacer esto usted comprenderá que el ver es una experiencia de aquí y ahora. A medida que usted se mueve, las imágenes cambian.
Lo que está presente en cualquier momento es la imagen presente.
Usted también puede notar que cualidades tales como la intensidad de color aumentan, la gente parece más viva, etc.
Después de que usted ha caminado una corta distancia, deténgase, cierre sus ojos y trate de recordar tantas cosas vistas como pueda.
Trate de representárselas en su mente en lugar de simplemente hacer una lista con ellas.
Con práctica metódica usted comenzará a encontrar que despierta más y más al mundo en que vive, su Retrospección mejorará y las diferencias, así como el parecido de muchas cosas supuestamente no relacionadas, se harán evidentes.
Un punto importante en la práctica de la observación es el de que usted debe volverse más consciente, si desea realmente ver al mundo, tanto interior como exteriormente.
También es importante no juzgar lo que vemos, porque esto dará color a nuestra capacidad de observar.
Durante nuestros períodos de práctica, debemos contentarnos con ver únicamente lo que se presenta a nosotros y elevarnos por encima de nuestras consideraciones personales de gustos y disgustos.
Muchas veces se nos impide ver verdaderamente un acontecimiento, persona o cosa, porque la hemos juzgado de acuerdo a con nuestras experiencias pasadas.
En nuestras actividades diarias ordinarias podemos proceder como lo consideremos mejor, pero durante nuestros períodos de observación obtenemos una capacidad más profunda de ver, que está de acuerdo con nuestra habilidad de hacer aun lado nuestro yo personal.
Si hallamos que es demasiado difícil hacer este ejercicio mientras viajamos o caminamos, el siguiente puede ser un sustituto: ponga un cierto número de objetos diferentes sobre la mesa de su comedor, otra mesa o silla.
Observe la mesa un minuto y luego cierre sus ojos y vea cuántos objetos de los que están sobre la mesa puede usted ver en su mente. No haga una lista de los objetos verbalmente en su mente cuando haga esto. Mire de nuevo y la mesa y vea cuán exactamente lo que usted recordó coincidió con los objetos que están sobre la mesa.
Si usted intenta esto varias veces, hallará que su memoria visual mejorará.
Para algunos podría llevar un tiempo recordar más de uno o dos cosas a un tiempo, pero con regular observación práctica, la concentración y la visualización mejorará.
Gradualmente uno puede tratar de usar cuadros, fotografías o acontecimientos que ocurrieron en el pasado, como una ayuda para entrenar la mente en la observación y en la memoria.
Esto con el tiempo, nos conduce al siguiente paso en el cultivo del control de sí mismo y la adquisición de conocimiento, esto es, a la meditación.
Cuando hayamos aprendido a observar las cosas que vemos, podemos entonces comenzar a retener una imagen de ellas en nuestra mente y dejar que ellas nos enseñen acerca de su historia y su vida.
Esta es la razón por la que tratamos de cultivar la capacidad de observar sin permitir que entre nuestro juicio personal.
Si fijamos nuestra mente sobre algo, poco es lo que puede enseñarnos, porque hemos negado lo que es y ponemos nuestra idea personal de los que es en el camino.
“Cuando el aspirante ha practicado la concentración por algún tiempo , enfocando la mente sobre algún objeto simple, construyendo una forma de pensamiento viviente por medio de la facultad de la imaginación, aprenderá por medio de la meditación, todo lo relativo acerca del objeto así creado
De este modo, podemos ver que todas las cosas que hacemos para obtener el dominio de uno mismo, están relacionadas y pueden llevarnos más cerca de la Luz y de la sabiduría que es tan necesaria en este mundo.
En Amoroso Servicio
Fraternidad Rosacruz de Mexico





