miércoles, 15 de julio de 2026

DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


 PERSPECTIVA ACTUAL: La voluntad de ganar

Nos encontramos en medio de una guerra mundial. 

La pregunta es: ¿Quién la ganará? 

 No necesariamente el bando más fuerte 

En igualdad de condiciones, el bando que posea la voluntad de ganar más firme será el vencedor).

La voluntad proviene principalmente del Espíritu Divino, el aspecto más elevado del Ego (p. 5). Existe una voluntad secundaria que emana del cuerpo de deseos, pero esta es de carácter negativo, no positivo.

El cuerpo de deseos, sin embargo, cumple una función necesaria al proporcionar el incentivo para la acción, estimulando la voluntad del Ego para alcanzar objetivos deseables. 

Pero el poder y el desarrollo evolutivo del Ego son lo que finalmente inclina la balanza del fracaso al éxito. 

La voluntad es el poder ejecutivo del Ego.

Independientemente de la voluntad de ganar, el Bien triunfará a largo plazo porque representa el diseño mismo de la evolución.  

Sin embargo, a menudo se ve retrasado por las fuerzas de la negación (p. 5). 

La democracia acabará ganando en todo el mundo, ya que es el orden último predestinado, puesto que permite al individuo la mayor cantidad de libre albedrío, del cual depende la evolución (p. 5).

Resulta interesante observar a las diversas naciones que participan en la guerra desde la perspectiva de la voluntad de ganar (p. 5).

Primero, los japoneses (p. 5). Son de voluntad fuerte y astutos, pero son rezagados de la Atlántida (p. 5). 

Por lo tanto, carecen de una verdadera percepción interna y, debido a esto, con frecuencia pierden el punto importante en el período crítico (p. 5).

Los anglosajones y los alemanes son miembros de la quinta raza, o raza presente, de la Época Ariana (p. 5). 

Ambos poseen una voluntad fuerte, pero los alemanes están más dominados por el deseo de gobernar, lo cual es contrario al principio básico de la democracia, donde el objetivo es la cooperación en lugar de la dominación (p. 5).

Los italianos son los remanentes de la tercera raza de la Época Ariana (p. 5). 

Por lo tanto, desde el punto de vista de la evolución, se encuentran notablemente en la retaguardia (p. 5).

Los rusos son los antecesores de la próxima sexta raza ariana, la cual sucederá a la raza anglosajona-teutónica y se volverá dominante en los asuntos mundiales en la Era de Acuario, cuando el sol alcance la cúspide de Acuario en unos 700 años a partir de ahora (p. 5). 

Por lo tanto, los rusos aún no han alcanzado su pleno ritmo, aunque ya han logrado una gran cantidad de avances, mucho más de lo que se esperaba de ellos en muchos sectores (p. 5).

Estados Unidos es el terreno que servirá de semilla del cual descenderá finalmente la última de todas las razas en nuestro esquema de evolución, la cual completará su curso justo antes del final de la Época Ariana y de la llegada de la Nueva Galilea, en la cual la humanidad transferirá sus actividades desde los cuerpos físicos a los cuerpos etéricos (p. 5).

Los chinos, al igual que todos los mongoles, son rezagados de la Atlántida, pero han estado realizando un progreso notable en las últimas décadas y dan indicios de que la mayoría de ellos alcanzará en la evolución a las otras razas que actualmente se encuentran en una posición más avanzada (p. 5).

Se nos dice, y parece razonable creerlo, que en los planos invisibles se está librando una batalla de una intensidad inimaginable entre las fuerzas blancas y oscuras, la cual corre paralela al conflicto que ocurre aquí abajo, solo que de manera mucho más aguda (p. 6). 

De ahí la necesidad de que el individuo se cuide de cualquier cosa que alimente a las fuerzas oscuras y se alíe en todas las formas posibles con las fuerzas blancas del bien (p. 6).

¿Por qué hemos de tener otra Guerra Mundial tan pronto después de haber terminado la anterior? (p. 6) Se atribuyen toda clase de razones a su origen, incluyendo el comercialismo y el deseo de expansión nacional (p. 6). 

El ocultista, sin embargo, sabe que todas las guerras son el producto de los Espíritus de Raza, tal como lo afirmó Max Heindel en Masonería y Catolicismo y en otras obras (p. 6). 

En la mayoría de los casos, los Espíritus de Raza utilizan la guerra como un medio de castigo y corrección para las razas que tienen a su cargo (p. 6).

Sin embargo, existe una razón básica y primordial por la cual los Espíritus de Raza consideran necesario el castigo de la guerra de tanto en tanto, y esa razón no es la antipatía racial, como creen muchos estudiantes de ocultismo (p. 6). Esa razón fundamental es el uso por puro placer de la fuerza sexual creativa, la cual emana del Espíritu Santo, o Jehová, quien es la cabeza de los Espíritus de Raza (p. 6). 

Este uso de la fuerza creativa está ganando rápidamente una aceptación mundial como algo enteramente legítimo en un grado ilimitado (p. 6). 

Utilizada de esta manera, esta fuerza se vuelve destructiva en lugar de creativa, y constituye una de las causas principales del rápido crecimiento del materialismo el cual, según nos dice el ocultista, si se le permite continuar por suficiente tiempo puede destruir la evolución (p. 6). 

Hasta que la humanidad no se dé cuenta de esto y se reforme, una guerra mundial sucederá a otra, y la raza correrá el riesgo de una extinción temporal como ocurrió en la Atlántida (p. 6). 

Este factor es uno de los instrumentos principales de las fuerzas oscuras (p. 6).Existe una causa secundaria de la guerra detrás de la básica ya mencionada, hablándose de esta última simbólicamente en la Biblia como "comer del árbol del conocimiento" en contra de los mandatos de Jehová (p. 6). 

Esa causa secundaria es la ferocidad innata de la raza humana y la estimulación de las pasiones debido a miles de años de consumo de carne y al uso del alcohol (p. 6).

Esta ferocidad estalla de tiempo en tiempo en forma de guerra (p. 6). No puede haber una paz duradera, afirma Max Heindel, hasta que estas cosas también sean eliminadas, así como la causa sexual más básica previamente mencionada (p. 6).

Traducido de la Revista Rayos de la Rosacruz de Mayo de 1943 en Amoroso Servicio por la Fraternidad Rosacruz de Mexico.

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